Cuando recién empezamos a aprender astrología, nos vemos confrontados con la tarea de pintar los planetas con unos glifos especiales. Hay algunos glifos que son muy perceptibles incluso si no eres astrólogo, como el del Sol (un círculo con un punto en el centro) o la Luna (que la pintamos normal). Pero los otros dos signos que reconocemos al instante son Venus y Marte, porque a veces incluso representan los baños de hombres (Marte) y los baños de mujeres (Venus). Pues este par de planetas representan el eje de identidad por relaciones, pieza fundamental para el reconocimiento de lo que somos. Hoy, precisamente vamos a profundizar en este tema para entender a Venus y a Marte, a ese eje de identidad de relaciones, con nuestro querido Alejandro Lodi. ¡Qué gustazo! Gracias por aceptar esta invitación, Alejandro. ¿Cómo te va?

Juan Carlos, muy bien. ¡Qué lindo espacio que tienes de fondo! Has cambiado el espacio habitual.

He cambiado el espacio. Quería luz natural, entonces volteé todo y, claro, se ve mi apartamento. Esa es mi cocina… me toca lavar los platos para hacer un vivo.

Bueno, te obliga a tener limpia la casa, eso…

(Risas) Así es, Alejandro. Fíjate que me parece que el tema que vamos a abordar hoy es supremamente interesante con lo que está sucediendo en el cielo en este momento, porque no es común que tengamos una conjunción Urano-Marte y que, además, esa conjunción esté matizada con un sextil entre Marte y Venus. Eh, entonces es como si pusiera en evidencia un poco esta fuerza del deseo, la… el riesgo de salir de zonas de confort y que, por la misma atracción, no puedo evitar, porque es lo que me va a dar una imagen de lo que soy a través de lo que deseo y a través de lo que busco con este deseo.

Sí, muy bueno. Eh, aprovecho para decir impecable y muy sabroso el vivo que hiciste ayer con Bea, donde desarrollan un poco este tema… este… y sí, claro, bueno, estos…

(Música)

Marte… Bueno, podemos empezar a hablar de Marte. Tiene mucho que ver con la salida al mundo, por supuesto, con jugar mi propio deseo, pero no hay que olvidar que el primer… este… la primera polaridad que se destaca, que es la Saturno-Luna, sobre todo la Luna, está siempre por debajo. No quiero decir… eh… la función marciana de salir en búsqueda hacia el mundo externo es en búsqueda de lo que necesitamos. Hay una necesidad detrás del deseo, y si hay necesidad, ya hay… e… ya hay Luna, ¿verdad? Eh… Así que, en un punto, cierta dimensión del deseo está muy ligada a la necesidad lunar más subjetiva, hasta diría… Bueno, no sé si emocional… necesidad de supervivencia, necesidad básica… eh… la necesidad de afirmar la vida. Esto es algo que satisface la Luna y es algo que está muy ligado a Marte desde el mismo nacimiento, cuando el bebé, dentro del cuerpo de la madre, se corona, decimos, y se ubica con su cabeza para abrirse paso donde no hay y, entre comillas, «desgarra el cuerpo de la madre» para salir a la vida. Lo hace porque si permanece allí, muere. Es para afirmar la vida, no, que se pone como ariete y empieza a dar, simbólicamente, topetazos. ¿No es cierto? Para abrirse paso por donde no hay. Marte es esa capacidad de no estar a la espera. Aquí ya es algo que lo difiere de la Luna. No es a la espera de que alguien provea lo que necesito, sino que es la capacidad para abrirme paso desde mi propia fuerza para ir hacia aquello que es indispensable para afirmar la vida en un medio que, en principio, no está dispuesto a abrirse generosamente para que yo lo obtenga de allí. La imagen bélica, no, la imagen del guerrero, la idea de lucha en Marte, tiene mucho que ver… Yo me mandé por acá.

Está bien, Juan Carlos, excelente. Es que imag… todo lo que vas hablando. Me imagino a ese bebé diciendo: «Aquí estoy, que Dios me ayude, venga, me abro el espacio».

Exacto. Vos sabés que eso me parece muy interesante. Stan Grof, el… el… el psicólogo transpersonal que… que puso… Que investigó mucho los estados perinatales, ¿no? Los estados de conciencia perinatales, en qué está el proceso psíquico en el momento del nacimiento y previo al nacimiento, en el momento de gestación. Ya hay una psique operando cuando estamos en el cuerpo de la madre. Alguna vez lo escuché comentar, debe estar en alguno de sus libros, que en la década del 80, al menos en Occidente, hubo como una especie de moda, eh, de las instituciones, eh, médicas de programar… programar los partos con cesárea. No hubo como un… una naturalización de los partos por cesárea y se perdió cierto contacto del parto natural. Y él decía que esa generación… luego eso a lo mejor se revirtió, pero en los 80 estuvo muy de moda… y dice que él percibió que esa generación, eh, que nació por cesárea, es decir, sin tener que hacer… sin tener que luchar por abrirse espacio, sino que generosamente se lo abrieron para que salga la vida, eh, en ya en el desarrollo adulto mostraban cierta dificultad para abrirse espacio en el mundo social.

Eh… y eso es muy interesante, ¿no? Y es una valorización del concepto de lucha. Hay… hay que comprometer voluntad y capacidad de pelea, de no estar a la espera de… de ser provisto, sino de ir en pos de lo que necesito, de lo que necesito proveerme para afirmar la vida. Y esto trae consecuencias. ¿No es cierto? En el parto, los gritos de la madre, que por supuesto no debe ser nada sencillo, este… la situación para ella, pero es inevitable y ligado a Marte: sangrado, herida, desgarros, ¿no es cierto? Y esto es Marte. No sé cómo he llegado a comentar… y… y hay otro factor acá muy importante, y es el riesgo, el riesgo que se corre. Sí, porque tú podrías decir: «Si estoy en un ambiente seguro, controlado, estático, sin problema, ¿para qué me busco lo que no se me ha perdido?». Sí, pero resulta que, por ley natural, por ley de vida, si tú no sales a buscar lo nuevo y lo diferente… y mueres, porque mueres en el vientre materno si pasas más de 9 meses allí. Sí, de la misma forma, si pasa en la vida tanto tiempo, eh, cerrándose, cuidándote, eh, sin salir en las zonas de confort, como decías, en las zonas de confort, sin buscar un nacimiento o sin buscar a alguien que te haga una cesárea por lo menos para que salgas al mundo de otra forma… sí… eh… si… si no buscas el riesgo de lo desconocido, como en la infancia, en la adolescencia… eh… si tú simplemente ves el amor de mamá y de papá como todo lo que necesitas en los afectos y no te atreves a enamorarte de alguien desconocido a la familia, que no sea un primo, un hermano, que no sea nadie del terreno seguro, sino alguien de, incluso, de otra ciudad o de otro barrio o de otra región… sí… eh… En donde no hay, eh, ninguna seguridad ni ninguna certeza, y donde todo es… e… eh… confirmatorio… sí… Entonces ahí es donde aparece Marte con el riesgo de que me voy a aventurar a iniciar esta relación y, seguramente, y es muy posible que salga mal, sí, que me rompan el corazón y demás. Pero también es posible…

Y esos fallidos, ese salir mal, si yo realmente jugué Marte, van a ser vividos, no como una sanción, no como la demostración de que no tendría que haberlo hecho, sino el orgullo de la marca, el orgullo de la herida, de la cicatriz, de las… de las batallas… este… atravesadas, ¿no? Bueno, vos ya has introducido una conversación a Venus. ¿Cómo ves…? Si uno profundiza en Marte, viene Venus, eh… decías: «¿Qué pasa si me enamoro de alguien que no confirma el mundo familiar, que… que no es, eh… la persona que esperaban papá y mamá para… para que me case y les dé nietos, no, sino que casi lo opuesto? Y, sin embargo, la atracción es por esa persona y no por la otra». Bueno, eso es Venus. Venus es un principio inevitable, no es algo deliberado, no es algo que decido. Enamorarse no es algo que uno decide, sentir atracción por otro no es alguien que uno… que uno decide, sino que se impone. Es una… una fuerza, una fuerza psíquica. No hay una necesidad en nosotros, eh…

(Música)

…de ser contenidos, aprobados, amados, recibidos en los brazos de otro diferente a lo conocido, no… no podría ser más parecido a lo conocido, no. Es diferente a lo conocido. Y cuanto más me voy a un extremo, más me atrae, eh, lo opuesto. ¿Por qué? Bueno, porque la vida tiende a la polaridad y… y a… y a completarse, no a confirmar la ilusión de la polarización, no… eh… Y esto es… es la función venusina, que por eso me… me gustó como apareció de la… de la reflexión acerca de Marte, surge Venus, porque… Bueno, si decimos que Marte es deseo, ¿no es cierto?, siempre es deseo de algo que está fuera de mí, sea una persona o un objeto, siempre es algo que está fuera de mí. Es decir, dec… el deseo marciano convoca a la evidencia de que para completarme a mí mismo necesito algo que está fuera de mí. Y eso es Venus.

La definición de la… ¿Cómo me enamoro de la falta, de lo que no tengo?

Exactamente.

Bueno, el yo se constituye en la falta. Una… algo así… máxima lacaniana… tiene que ver con esto, ¿no? Eh… El deseo siempre es deseo de otro, y no es que tengo que lograr, eh… No desear a… a nadie. «Así soy autosuficiente». No, eso es una… eso es patología. El deseo de otro no es un defecto, sino que es una condición del despliegue de lo que profundamente somos. Y aquí viene… bueno… eh… eso otro que deseo… y ese otro que deseo es espejo de mí, es el espejo que muestra la imagen que no sabía que soy. Es decir, las relaciones y los objetos de deseo dicen acerca de lo que soy y no reconozco, eh…

Em… por eso lo más interesante es que los… de que las relaciones, ya hablando del mundo de relaciones, e… no sean confirmatorias de la imagen, que el otro no me diga que, efectivamente, soy lo magnífico que creo. Para la astrología, eso es un vínculo de casa quinta, no de casa siete, que tiene que ver con Venus. Casa quinta tiene que ver con lo solar, por eso casa quinta está vinculado a amantes y casa siete a matrimonio.

Un amante, exactamente. Es un otro, pero que confirma que soy… que soy maravilloso. Es un espejo que refleja lo que yo quiero, la imagen que yo deseo reflejar. La casa siete, no, es… es el tesoro… Ese es el tesoro del matrimonio. La casa siete es la casa del matrimonio. La menciono porque tiene que ver con Venus, casa siete, y es la casa de los enemigos visibles, el enemigo con quien confronto, ese otro a quien ya no… con quien ya no me abro en un abrazo amoroso, sino que confronto. En verdad, me… me pone en contacto con lo que soy y no sabía que era. Necesito de otro que confronte, en lo… sacando el arquetipo del guerrero, que compita conmigo para activar potencialidades propias. Necesito de otro astrólogo que diga algo distinto a lo que yo digo para profundizar en mis razones y mis argumentos, en mi percepción, animado por la competencia con el otro. E… esa competencia es vital y necesaria. Es una honorable competencia, es un honorable confrontador, ¿cierto? Em… es muy interesante, eh… Porque aquí, profundizando lo venusino, nos encontramos con Marte también, ¿es cierto?

Y, Alejandro, esto que estás diciendo es supremamente importante, porque… eh… observemos como las relaciones en lo lunar, como la luz de la Luna es blanca y toda… y, por la noche, todos los gatos son pardos, no hay distinción, mientras que Venus y Marte son solares, los dos, sobre todo Venus. La diosa Venus siempre es solar, siempre la muestran desnuda a… a los rayos del Sol, visible, reconocida, anuncia el amanecer, no, anuncia el amanecer o el atardecer, la Venus estrella de la mañana o de la… la vespertina. Entonces es solar al 100%, necesita una definición de identidad. Entonces, observa cómo terminamos muchas veces matando las relaciones Venus-Marte para volverlas lunares, en el sentido de fusionándose y no… una identidad propia, de nuestras propias ideas, sí. Es decir, una relación Venus-Marte es: «Tengo esta idea y tú tienes esa idea, las confrontamos si tenemos la valentía de sostener la idea sin necesidad de dañar a la otra persona y sin volvernos tan tercos en nuestra idea, sino más bien en construcción». Eso es casa siete, sí, mientras que la otra cosa es fusión. Y yo diría: «Y si tenemos la valentía de percibir que en esa confrontación de mi idea con la del otro, en verdad hay un aporte que permite que mi idea se enriquezca, a condición de que esté dispuesto a soltarla tal como la había formulado». No se trata de la idea de uno o de otro, sino que en… en el encuentro de esas dos ideas, en el caso fueran ideas…

Si realmente hay una afirmación de la propia y receptividad a la de otro, se enriquecen y surge una tercera cosa, una tercera idea que no estaba en el propósito de ninguna de las partes y que, brotando de ambas, manifiesta otra naturaleza, otra condición, que si estoy dispuesto a desalojar el apego al ego, reconozco que es mucho más rica de la que habían… de las que habían sido formuladas. Esto que estamos hablando todavía casi que es como algo que podría plantearse como utópico o como una quimera, porque, en lo cotidiano, lo que surge es la competencia excluyente y le… y la convicción de que si yo reconozco… eh… Me reconozco en la mirada de otro, paso a depender del otro, a resignar mi condición individual para depender, para hacer lo que el otro quiera, digamos, ¿no? O si triunfo, logré que el otro resigne su posición y logré que el otro haga lo que yo quiero. Esa es la traducción del… del eje Venus-Marte que todavía, como humanidad promedio, como masa crítica, tenemos los humanos… En el símbolo del mándala zodiacal desarrollado por humanos hace 4.000 años, ya estaba la comprensión, todavía esotérica, de que en el corazón de Venus está Marte y en el corazón de Marte está Venus.

Insisto, en ese diseño que estaba hecho hace 4.000 años por humanos, hace 4.000 años, y que todavía, para hoy, para nosotros, es un tanto distante, quimérico y utópico. Honremos… no creamos que la sabiduría es propiedad de… de los humanos contemporáneos y los antiguos vivían en la ignorancia, porque cometeríamos un enorme fallido, ¿no? Es más, ellos… os… sabían algo y lo supieron traducir en un símbolo que, para nosotros, todavía es mágico y misterioso, que aún estamos tratando de comprender a golpes. Una cosa también que quería abrir contigo es… si lo llevamos ahora que hablé de mándala, me acordé… Marte-Venus aparece reflejado en el mándala en dos ejes, ¿no es cierto? Hasta ahora hemos hablado básicamente del eje, eh, zodiacal, eh, Aries-Libra, asociado a Marte-Venus, pero también está el otro eje que… que vincula a la cualidad Marte-Venus, que es el, eh, Escorpio-Tauro. Escorpio como antiguo regente de Marte, como antiguo regente de Escorpio, Venus como antiguo regente de Tauro, que habilita, por lo menos desde Venus, la percepción que la apertura al otro no es solamente una… algo a lo que me tengo que disponer, eh… Y algo del orden de lo… del enamoramiento, eh… em… de la atracción física, sino que está muy ligado al placer. El Venus taurino nos… nos… nos recuerda que forma parte de un atributo y condición de lo que profundamente somos: la capacidad de disfrutar y de buscar lo placentero.

«La vida es algo disfrutable», diría Venus, lo cual aplaca un poco la… la visión más marciana de «la vida es lucha», eh… «La vida es lucha, por lo tanto, herida, conflicto, fricción». Pero también es encuentro y es placer sensorial. Hay algo de disfrute, incluso estético, contemplativo en ese eje, Alejandro, eh… desde la perspectiva de Venus en Tauro, es la seductora. Fíjate cómo nos seducen las nuevas historias, los nuevos proyectos… eh… en cuentos de hadas lo vemos, prácticamente, cuando la princesa está en el castillo, encerrada y con un dragón custodiándola, o una dragona madre custodiando su virginidad a la princesa que está en la… una torre de piedra, y llega el seductor caballero a decirle a la princesa, a liberarla de ese castillo y a mostrarle nuevos rumbos. Sí, que, por supuesto, en esta época, sucede que la princesa sale por la ventana y le dice: «Caballero, ya se fue, déjeme aquí quietecita, no me vaya a llevar quién sabe allá, quién me va a lavar la ropita, quién me la va a planchar y quién me va a hacer el almuerzo, si mi mamá me lo hace y me lo hace mejor que cualquiera».

Juan Carlos, también puede ser un príncipe el que diga eso, eh… También…

Exacto. Entonces, la… la seductora Venus invita, como puede invitar al… al… al bebé en el vientre materno a la luz y a… y a respirar por sus propios pulmones, eh… Como puede invitar al… al adolescente a salir de las seguridades de su papá y de su mamá para ir a conocer amigos y gente y entrar en fiestas y en unos medios distintos… sí, es decir, Venus seduce profundamente. Sí, e inmediatamente genera al Marte en Escorpio, que Escorpio y la casa ocho son los procesos de transformación, revolución, es donde muere una faceta de mí, muere el… el feto para convertirse en el bebé, muere el bebé para convertirse en un niño. Por la seducción que me genera Venus para lo nuevo que va viniendo. Sí, entonces esa… esa polaridad Tauro-Escorpio es preciosa, porque son las… las mutaciones y las transformaciones de vida, ¿no? Que siempre esa atracción y seducción implica un riesgo de muerte. ¿No es cierto? O sea, está… está la baraja… está en el mazo, ¿no? E… también recién decías algo… ahora… ahora vamos a profundizar en esto, pero decías algo ligado al… al confort y al… al bienestar que… que tenemos dentro de las murallas del castillo, mientras nuestra zona de confort es placentera y no genera ningún displacer, la verdad no tiene ningún sentido salirse de allí. Está muy bien permanecer allí. Yo no me acomplejaría. El tema es cuando la zona de confort lunar comienza a ser registrada como con displacer. Si Venus nos dice: «No estás disfrutando de esto, que hasta ahora fue confortable», no se trata, ¿no es cierto?, de… de que Venus demonice a la Luna, sino que Venus nos pone en contacto inevitablemente… nos corre el velo de que, en verdad, eso que fue hasta ahora confortable ya no lo es y genera tensión, conflicto, dolor. Y es el dolor el que promueve, o, mejor dicho, es la pulsión de placer la que promueve salirse de aquello que hasta ahora fue confortable, que ahora es doloroso. Hay un vínculo tóxico entre Luna y Venus, y hay un vínculo virtuoso entre Luna y…

(Música)

Venus. ¿Cuándo debo atender que es necesario salir de mis zonas de confort lunares? Cuando empiezan a aparecer sufrimiento y dolor. Ese es el indicador. Ahora bien, siendo lo que decías del Marte escorpiano, ¿no es cierto?, la valentía, eh… Para salir en pos de lo que va a disolver ese dolor y me va a poner en contacto con una nueva oleada vital, implica un riesgo. Ya no el de confrontar con… con otro, sino un riesgo de muerte, simbólicamente. Puede ser muerte literal, física, pero simbólicamente me parece mucho más… mucho más rico, por lo menos. Va a representar la muerte una imagen que tengo de mí, ¿cierto? Y ese es el pasaje también, un pasaje de Venus a Marte, que es el pasaje de Libra a Escorpio.

Nuestra… el encuentro sexual, nuestra vida sexual, la atracción erótica, tiene un costado de disfrute venusino-taurino, que es más mío, también es legítimo, es de gozar yo del encuentro amoroso, pero hay algo en la profundidad del goce que tiene que ver con el misterio de la interpenetración, que está simbolizado en la cópula, que en ese… en ese encuentro, en esa instancia de encuentro única, se produce un goce único, diríamos el orgasmo, que, como bien dicen los franceses, es una pequeña muerte. Quiero decir, en el encuentro profundo sexual con otro, yo dejo de ser yo. Se está simbolizando de que, por haberme encontrado con el complemento perfecto, yo debo morir a la imagen que tengo de mí, porque si persisto en la imagen que tengo de mí, el vínculo se transforma en una confrontación de a ver quién se sale con la suya. Si honro ese instante de placer único, simbolizado en el orgasmo, debo reconocer que muero en otro, no que me muero literalmente, eh… muero a la imagen que tengo de mí, que eso es Escorpio fundamentalmente. Escorpio es… es la visión de esos humanos de hace 4.000 años. Es… Escorpio es la muerte, pero es la octava etapa de un viaje de 12, no es el final. Es una muerte, es una… es un desprendimiento, una transformación que da origen a una expansión, Sagitario. Pero tiene como condición la aceptación de la muerte a la imagen que tengo de mí. Esto, para la media humana, todavía es un misterio inexpugnable. Sin embargo, ya lo sabían esos humanos de hace 4.000 años que dibujaron esos…

¿Días? Eh… hay algo esencialmente importante en este… en este juego de cuatro signos o de cuatro casas, de Aries, Marte, Libra, Venus… eh… Venus en Tauro, Marte en Escorpio, que tiene que ver con la identificación total y plena del individuo. Son los planetas que más generan procesos de individuación, eh… gracias a esos procesos salimos de casa, iniciamos una nueva historia, gracias a esos procesos reconocemos que tenemos un valor y, además, nos reconocen y nos identifican con unas características especiales. Entonces, por eso es que se me viene a la mente la canción de Serrat, ¿no?, ese… con… con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalijó, señora. Ya sé que no soy un buen yerno, soy casi un beso del infierno… beso del infierno, pero un beso al fin… beso al fin, señora. Enton… es que esa… esa imagen de esa canción refiere precisamente a Venus y a Marte en acción en el vínculo madre-hija, en el vínculo padre-hija o padre-hijo, madre-hijo, sí, en donde hay una simbiosis con unas murallas impenetrables de grandes piedras, como ese castillo, y unos dragones cuidando y custodiando, sí. Y yo le diría a este señor Serrat: «Ojo, señor, porque esa jovencita, la que estás liberando de esa madre que no comprende y que la retiene, te va a convertir en otro, a vos, señor, también te va a desvalijar a vos, señor, y será casi un beso del infierno para vos también, señor, pero un beso al fin, señor». Porque acá el protagonista… me parece encantador que hayas traído esa canción, ¿no? El protagonista de esa canción… Acá, en Buenos Aires, diríamos «se hace demasiado el canchero». Yo… canchero es un tipo que se las sabe todas y que… eh… un poco se mofa, en la canción, de esa terca y un tanto bruta madre que no comprende el misterio del amor. Bueno, señor canchero, vos tampoco comprendes el misterio del amor, y esa jovencita te va a convertir en otro que no tienes ni idea, ¿no? Se ven los problemas que te va a meter esa jovencita.

Genial. Me encanta la contracara de la canción. Me encanta. Podríamos hacer, no, un disco… hagamos un disco, Juan Carlos, «contras»…

(Risas)

Serrat. Excelente, excelente. También tiene mucho que ver con la canción de Los Beatles, «She’s Leaving Home», que cuenta la historia, ¿no? Hay muchas canciones de esa época… bueno, el… no deja de ser la historia del príncipe que rescata a la… a la princesa atrapada en la torre, ¿no es cierto? Es la princesa atrapada en la torre…

Y, Alejandro, aquí entonces esto da pie precisamente para ver cómo, en el tiempo, lo que en un comienzo nos seduce, nos activa el guerrero, la… el… el Aries, el… el carnero abriéndose con la cabeza los espacios de vida, eh… dándose con los muros, porque muchas veces así somos marcianos. Sí, para tener el coraje de abrir un nuevo espacio. Lo curioso es que, una vez nos embriagamos con… con esa sensación, es curioso que siempre queremos llevarlo todo a la Luna. Es decir, eh… es como si… si quisiéramos, inmediatamente que estamos con la valentía y abriéndonos en la incertidumbre de lo nuevo, queremos nuevamente llevarlo a la Luna. Entonces, apagamos a la amante y nos la llevamos para volverla a la madre.

Exactamente. Claro, claro. Sí, sí. Bueno, eh… Claro, claro. Por eso nunca hay que pasar por alto el condicionamiento lunar que está en la base de todo el proceso de desarrollo, eh… de la conciencia, de la estructuración de la personalidad, ¿no? Y vos mencionaste antes una palabra que es muy propia del eje Marte-Venus, eh… de identidad por pertenencia, de… por relación, que tiene que ver con la palabra «valor». Dijiste vos. Y fíjate que la palabra valor es tanto marciana como venusina. Tiene una doble concepción: el valor ligado a valentía, claramente es, este… marciana, pero el valor ligado a potencial de riqueza es venusino. Las joyas, las piedras preciosas, las joyas son venusinas. Y, ¿por qué uno se pone, cuando quiere atraer la mirada de otros, cuida su aspecto físico, su fisionomía, y se pone alguna piedra preciosa, algún anillo? Porque es una afirmación: «el valor… valgo». La… de autoestima, en el sentido más legítimo de la palabra, está muy ligado a autoestima el valor. Cuando estamos bajo de autoestima, no nos preocupamos por nuestra apariencia estética y estamos diciendo: «No valgo», mostrándonos ajenos al interés porque otros nos miren. Estamos diciendo: «No valgo».

Así que hay algo… la palabra valor es muy interesante, porque es bien de la polaridad, no es ni de uno ni de otro, es de Marte y de Venus. Es precioso: el valor de enfrentar algo o el valor que tengo por lo que soy, por mi recurso.

Exactamente, exactamente. Aunque sepa que esto luego se transformará y que el valor de… que tengo por mi propia imagen luego se convertirá en otra cosa. Bueno, pero… para… «valgo», eh… eh… valgo. ¿Y cómo corroboro ese valor? Si el otro me mira. La mirada del otro afirma mi… mi valor. No somos ajenos… ajenos a eso. A menos que seamos muy leoninos, por supuesto, pero… pero si yo me… me arreglo mucho, o, en un escrito… saquemos lo de… de la… la cuestión de la estética personal…

Si… ¿por qué cuido la belleza de las palabras si escribo algo? Porque quiero que el otro la aprecie. Si el otro no la aprecia, siento que no han sido efectivas y que, acaso, no valen. Cuando el otro me dice: «Me emocioné con tal cosa que dijiste», confirmo el valor que me preocupé mucho de demostrar. Venus nos recuerda algo, puede ser… este… antipático, que no somos indiferentes a la mirada de los demás. Y es legítimo, no es un fallido eso, no es que debo ser indiferente para ser yo mismo. «Debo ser indiferente en la mirada de los demás». Eso es antivenusino. Es una polarización marciana. «¿Quién te dijo? Es… ¿Cómo no? ¿Quién sos vos para no tomar en cuenta la mirada de los demás?», diría Venus. «¿Quién te crees que eres para ser indiferente a lo que el otro dice acerca de… de vos?». Aunque sea falso lo que dice el otro acerca de vos, aunque sea una fake…

(Risas)

…news, si el otro dice algo que es objetivamente falso acerca de mí, forma parte del campo de lo que soy eso que dice, y tengo que saber… de codificarlo, porque si no, la vida es un conflicto… es permanente… irresoluble.

Es muy interesante esto, ¿no?

Eh… suponete que yo soy un cantautor al que le encanta Serrat, entonces empiezo a componer canciones, me presento en público y hago canciones que yo siento que son exquisitas. Y estoy muy atento a ver qué va a decir el público, y una… una persona a quien estábamos esperando mucho su opinión nos confirma, dice: «Impresionante las canciones que… que me emocionó… me emocionó esa composición tuya». Es igual… parece una canción de Serrat. En un punto, uno se va a sentir confortado, porque a uno le encanta Serrat, pero luego voy a decir: «Pero si se parece a una canción de Serrat, no es una canción mía». O, mejor, eso que me devolvió, con la mejor intención, ese otro, me está diciendo: «La imagen que das al mundo es una copia de Serrat». Está todo bien, pero ¿te bancás que no sos vos? Es una copia de Serrat. Estás confundiendo lo que sos con una copia de Serrat. ¿Quién sos vos? Hay alguien detrás de esa copia de Serrat.

Para lo cual, si respondo a ese llamado, tendré que morir al deseo de componer y cantar como Serrat.

Marte, dos… o, en plena actividad.

Claro, claro, claro. Eh… Pasa mucho en el arte esto, ¿no? Nunca se sabrá bien los motivos por qué se separaron los Beatles, pero, en un punto, sobre todo quizás Lennon, estaba cansado de ser Beatle hacia el retorno de… ha… el primer retorno de Saturno, se separaron los Beatles. Y yo no… no me cuesta imaginar que Lennon se debatía en: «Bueno, ok, todo el mundo dice lo que yo deseé que… que dijera, que soy el más impecable Beatle. Pero, ¿quién soy yo, además de un Beatle? No quiero ser más Beatle, quisiera ser… uno de nosotros cuatro, y nosotros cuatro estamos hartos y nos sentimos atrapados en eso que todo el mundo desea ser». La media humana se reconforta con eso, encuentra una zona de confort en ser un Beatle y se queda allí. Bueno, la vida se convierte en una pesadilla, como se le convirtió a Presley, que logró que toda su vida fue Elvis Presley, la imagen, ¿no es cierto?, y quedó atrapado en el arquetipo Elvis.

Estás tocando otro de los terrenos más importantes de ese eje y… y… y, en general, del eje de… de identidad, del ego, tanto en pertenencia como en relaciones, como en… en conceptos. Y es que todo lo que hacemos, necesitamos, en algún momento, despedirlo.

Sí, claro, porque, de contrario, va ha… tal saturación… Bueno, lo vemos: el vientre materno. Si no salimos a los nueve meses… y si no morimos allí, pues nos morimos realmente, perdemos la vida. Sí, y, de la misma forma, en cada una de las fachadas que vamos construyendo y de las relaciones que vamos viviendo, todo lo que está debajo de Saturno tiene un cronos, tiene un tiempo, tiene… tiene un ciclo. Ir en contra de ese ciclo, querer detener el tiempo, es… cre… les… diciéndole a… Bueno, a este se me olvidó el nombre… el pacto que hizo con el…

(pausa)

Fausto. Fausto y Mefistófeles, que le dijo: «Te vendo mi alma». Y el… (pausa) le dice: «Claro, el día que digas ‘esto es lo que quiero por siempre y para siempre’, vengo por tu alma». Es decir, no hay nada que nos desgarre más que querer detener el tiempo en un instante. Eso… natural… y, al hacer… antinatural, rompemos todas las reglas de la naturaleza, y vienen, por supuesto, las Erinias a… a decir: «Has roto las reglas». Entonces te raptan hacia una nueva dinámica, a las buenas o a las malas. Entonces, sabiendo que estamos debajo del cielo, debajo de Saturno, sabiendo que todo tiene un inicio y un final, hacemos bien cuando ya vamos viendo que las cosas están mermando y decir: «Esto acá ya… tiene… cumplió su ciclo, tiene una fecha de caducidad, hagamos maletas, vamos para una nueva zona».

Bueno, eso que acabas de describir… has descrito la… la maravilla de la astrología, ¿no? La astrología es la comprensión de… de esa realidad, comprensión a la que se accede no por estudiar en altas academias, sino con… Solamente con mirar el cielo. El cielo te dice que todo crece y luego se retira. Hay un momento creciente, momento menguante. Todo lo que se desarrolla, en al… en algún momento se retirará. ¿Puedo llevar eso a mi vida? Si ocurre en el cielo, ¿por qué se me ocurre que en mi vida no va a ocurrir?

Es muy interesante esto, ¿no?

Eh… suponete que yo soy un cantautor al que le encanta Serrat, entonces empiezo a componer canciones, me presento en público y hago canciones que yo siento que son exquisitas. Y estoy muy atento a ver qué va a decir el público, y una… una persona a quien estábamos esperando mucho su opinión nos confirma, dice: «Impresionante las canciones que… que me emocionó… me emocionó esa composición tuya». Es igual… parece una canción de Serrat. En un punto, uno se va a sentir confortado, porque a uno le encanta Serrat, pero luego voy a decir: «Pero si se parece a una canción de Serrat, no es una canción mía». O, mejor, eso que me devolvió, con la mejor intención, ese otro, me está diciendo: «La imagen que das al mundo es una copia de Serrat». Está todo bien, pero ¿te bancás que no sos vos? Es una copia de Serrat. Estás confundiendo lo que sos con una copia de Serrat. ¿Quién sos vos? Hay alguien detrás de esa copia de Serrat.

Para lo cual, si respondo a ese llamado, tendré que morir al deseo de componer y cantar como Serrat.

Marte, dos… o, en plena actividad.

Claro, claro, claro. Eh… Pasa mucho en el arte esto, ¿no? Nunca se sabrá bien los motivos por qué se separaron los Beatles, pero, en un punto, sobre todo quizás Lennon, estaba cansado de ser Beatle hacia el retorno de… ha… el primer retorno de Saturno, se separaron los Beatles. Y yo no… no me cuesta imaginar que Lennon se debatía en: «Bueno, ok, todo el mundo dice lo que yo deseé que… que dijera, que soy el más impecable Beatle. Pero, ¿quién soy yo, además de un Beatle? No quiero ser más Beatle, quisiera ser… uno de nosotros cuatro, y nosotros cuatro estamos hartos y nos sentimos atrapados en eso que todo el mundo desea ser». La media humana se reconforta con eso, encuentra una zona de confort en ser un Beatle y se queda allí. Bueno, la vida se convierte en una pesadilla, como se le convirtió a Presley, que logró que toda su vida fue Elvis Presley, la imagen, ¿no es cierto?, y quedó atrapado en el arquetipo Elvis.

Estás tocando otro de los terrenos más importantes de ese eje y… y… y, en general, del eje de… de identidad, del ego, tanto en pertenencia como en relaciones, como en… en conceptos. Y es que todo lo que hacemos, necesitamos, en algún momento, despedirlo.

Sí, claro, porque, de contrario, va ha… tal saturación… Bueno, lo vemos: el vientre materno. Si no salimos a los nueve meses… y si no morimos allí, pues nos morimos realmente, perdemos la vida. Sí, y, de la misma forma, en cada una de las fachadas que vamos construyendo y de las relaciones que vamos viviendo, todo lo que está debajo de Saturno tiene un cronos, tiene un tiempo, tiene… tiene un ciclo. Ir en contra de ese ciclo, querer detener el tiempo, es… cre… les… diciéndole a… Bueno, a este se me olvidó el nombre… el pacto que hizo con el…

(pausa)

Fausto. Fausto y Mefistófeles, que le dijo: «Te vendo mi alma». Y el… (pausa) le dice: «Claro, el día que digas ‘esto es lo que quiero por siempre y para siempre’, vengo por tu alma». Es decir, no hay nada que nos desgarre más que querer detener el tiempo en un instante. Eso… natural… y, al hacer… antinatural, rompemos todas las reglas de la naturaleza, y vienen, por supuesto, las Erinias a… a decir: «Has roto las reglas». Entonces te raptan hacia una nueva dinámica, a las buenas o a las malas. Entonces, sabiendo que estamos debajo del cielo, debajo de Saturno, sabiendo que todo tiene un inicio y un final, hacemos bien cuando ya vamos viendo que las cosas están mermando y decir: «Esto acá ya… tiene… cumplió su ciclo, tiene una fecha de caducidad, hagamos maletas, vamos para una nueva zona».

Bueno, eso que acabas de describir… has descrito la… la maravilla de la astrología, ¿no? La astrología es la comprensión de… de esa realidad, comprensión a la que se accede no por estudiar en altas academias, sino con… Solamente con mirar el cielo. El cielo te dice que todo crece y luego se retira. Hay un momento creciente, momento menguante. Todo lo que se desarrolla, en al… en algún momento se retirará. ¿Puedo llevar eso a mi vida? Si ocurre en el cielo, ¿por qué se me ocurre que en mi vida no va a ocurrir?

Y… y el príncipe que está en el castillo no quiere salir del castillo, porque… porque está muy cómodo. Entonces, ella se va.

Claro, pero fíjate que, eh… Hay algo que es inalterable. Es cierto que ese retiro da origen a nuevo crecimiento y a un nuevo retiro. Lo inalterable es el ritmo cíclico, pero es circular, no es lineal. Aquellos humanos de hace 4.000 años no pusieron 12 estaciones en línea, hicieron dos estaciones en círculo. Y sí, somos círculo, no línea. En cierto modo, línea-círculo tiene que ver con Marte-Venus. Marte es línea, Venus es círculo. Es la polaridad entre nuestras intenciones lineales, directas, que van al objetivo por el camino más corto y más rápido, Marte, y la apreciación de que eso implica choque, conflicto, y que, para desarrollar el ciclo, tengo que saber moverme, aprender acerca de lo curvo. No se trata de que la línea es falsa y el… el… lo curvo es lo cierto, sino que hay una dinámica también entre… Para, efectivamente, avanzar, debo ir oscilando.

Y, sí… Bueno… Esto es físico, ¿no? A menos que la Tierra fuera plana, pero si convenimos que participamos del fallido de que la Tierra es redonda, participamos… aceptemos, Juan Carlos, que participamos de ese… de ese malentendido… partiendo del malentendido que la Tierra es redonda, si yo me desplazo en línea recta, voy a volver al punto de partida. Y cuanto más rápido me alejo del punto de partida, más rápido voy hacia el punto de partida…

Eh… voy hacia adelante y, al mismo tiempo, estoy retornando. ¿Cómo no? Si voy para adelante…

Bueno, impresionante. Y… y algo tan sencillo, ¿no? A eso voy, Juan Carlos. Eh… los que han generado las distintas visiones, las distintas astrologías, porque diferentes culturas de… el mundo, de la historia de la civilización, desarrollaron su propia astrología, con matices, pero todas desarrollaron una astrología, nos recuerda… Esto es algo apreciable hasta por un niño, o, mejor dicho, comenzamos a apreciarlo cuando niños. Esto no es un alto conocimiento que requiere una alta y compleja sabiduría, abstractas… conceptos para comunicar astrología. No podemos usar palabras que no entienda a cualquier persona. La astrología es algo comunicable… modo muy llano, es algo muy verificable. Lo ve un niño. Prueben… prueben este… con un niño de cinco o seis años, conversar acerca de astrología, y se dan cuenta que no hay mucha dificultad para que ese niño lo reconozca. «Ah, claro, la Luna. Ah, claro, la noche, el día». Se ve, la astrología se ve en el cielo, y, al mismo tiempo, tiene una correspondencia simbólica absolutamente profunda, hasta… bueno… mística, metafísica.

Todas las mañanas, cuando amanece el Sol, estamos llegando, casi siempre más rápido, a la noche con el amanecer. Sí, es que… es que esto que mencionas del círculo está allí. Cada… cada Luna nueva es el recuerdo de que ya casi llega la Luna llena y de que ya casi volvemos a una Luna nueva. Circular todo el tiempo. Sí, pero, por ejemplo, cada vez que veo el Sol… tengo… tengo oportunidad de observar el Sol amanecer, estoy en contacto con un símbolo del ascendente. ¿Qué es el ascendente en la vida de uno? Algo que está amaneciendo constante, que está prometiendo un desarrollo.

Ay… ¿Y cuándo lo voy a desarrollar?

Durante toda tu vida, no.

¿Pero a qué edad desarrollo mi ascendente?

No, hasta el último suspiro vas a estar… algo en tu vida va a estar amaneciendo hasta el último suspiro. Eso es el ascendente.

Tenías aquí dos ejemplos de… ¿Quisieras mencionar algo? Parece… convocar esta gente, ¿no?

Bueno, te propuse eso. Bueno, vamos a… dos palabras. Hay una… hay un par de hermanitos en la civilización humana que nacieron casi en la misma fecha, con cuatro días de diferencia, que siempre me parecieron muy… muy relevantes. Charles Chaplin y Adolf Hitler nacieron con cuatro días de diferencia, eh… la… hay muchas configuraciones de sus mapas natales que son idénticas, hay otras… y es muy interesante notarlo, eh… Otras que difieren, pero una de las combinaciones es que ambos eran Marte conjunción Venus, ¿no es cierto? Ambos, Marte conjunción Venus en… eh… Tauro.

¿Poner las dos cartas aquí, una al lado de otra, para que se vieran?

Ah, bueno, a ver si… si fuera posible. ¿Cómo será eso, no? Ahí está, muy bien.

Perfecto. Ah… Perfecto.

Bueno, si prestan atención, allí se ve, ambos son Marte conjunción Venus, ambos, Marte conjunción Venus en Tauro y en casa siete. Un primer juego que me gusta siempre hacer con estas dos cartas es que si yo les tapo el nombre y les doy a elegir cuál de las dos cartas les… les produce… cuál de las dos cartas desearían… hacer… ser, si tienen opción, y cuál desearían no ser, si tienen opción. ¿Cuál imaginan más amoroso y cuál imaginan más conflictivo y peligroso? ¿Qué dirían? ¿Cuál elegirían? Tapándolo, diría… fíjense en la carta de Hitler. Venus está en Tauro, en casa siete, y es gobernante de la carta. Ascendente Libra y es taurino. Él es taurino, con Venus en Tauro, en casa siete, y es ascendente Libra. Más venusino no puede… no podría ser. Uno diría: «No, claramente esta es la carta que… este… la carta de alguien que va a desarrollar una delicadeza en el trato humano notable, un gusto estético». Es la carta de un artista, de alguien que aprecia, eh… ¿No es cierto? Y, en cambio, la carta de Chaplin, con Luna en Escorpio, en uno, ascendente en Escorpio, Marte-Venus… Sí, pero Sol en Aries, no, no, claramente esta es la carta de un ser muy belicoso, conflictivo, intenso, un tanto destructivo. A priori, uno podría decir: «No, la carta del cineasta, del artista genial, es la primera, y la carta del guerrero, tomado por el arquetipo destructor más… este… tremendo, es la segunda». Bueno, es al revés. En los hechos se dio al revés, por supuesto, con mil y un matices que, por falta de tiempo, acá no estamos desarrollando, no… pero es muy interesante cómo, en la carta de Hitler, es esa convocatoria a lo venusino que la persona, Hitler, fue… intentó satisfacer como primera etapa de su vida. Eh… de chiquito y joven, no se propuso ser, eh… conquistador del mundo, sino ser artista, ser pintor. Eh… es un pintor, eh… fracasado o rechazado en las… en las escuelas de arte, que, con ese resentimiento, se convirtió en el personaje que ha quedado grabado en la historia, en el inconsciente colectivo de la humanidad, ¿no? Es un… podríamos decir un… un venusino frustrado que se hiperpolariza en ir en pos de su propio deseo sin registro alguno del otro. Si yo me concentro en forma absoluta y cerrada en mi propio deseo y no registro el… ni siquiera al otro, ni al medio ambiente, lo único que puede traducirse es en alguien hiperdestructivo. Venus es el antídoto para que mi deseo no se convierta en destrucción, sino que se convierta en, eh… vitalidad, acción… con registro del otro, eh… En el caso de Chaplin… Bueno, siempre fue… fue una… una… una personalidad muy ariana, eh… sin haberse formado en ninguna institución ni ninguna academia, comenzó a hacer, muy joven, películas, algo que se estaba comenzando a hacer. No… no había antecedentes, eh… Y, sin saber de música, ni de cine, ni de nada, a… Al poco tiempo de entrar en el mundo de cine, no solo actuaba sus películas, sino que las escribía, las dirigía y hacía la música, eh… o sea, en cuanto… eh… En cuanto se abría el otro para completar su obra, en nada, hacía todo él, a la ariana. Por supuesto, es un personaje muy lunar, que quizás es lo que quedó más grabado en el inconsciente colectivo. Chaplin… Mejor dicho, el personaje que generó con su artística, Carlitos o Charlot, es arquetipo de la bondad, de la ternura, de la vulnerabilidad. Es un arquetipo lunar, y su obra, desde su personaje, logra empatizar con la conciencia colectiva, abriendo contacto con esos atributos: la ternura, la compasión, la vulnerabilidad, eh… la… La pesadilla de la exclusión, de no tener lugar en el mundo, pesadilla que es lunar, pero que también es muy… muy uraniana. El complejo de la exclusión y del exilio, complejo que compartía con su gemelo generacional, eh… tanto Chaplin como Hitler tienen Urano en 12. Hay un complejo respecto a la exclusión…

(Música)

…aquí, en el caso de Hitler, llevado a un extremo de altísima patología, que resonó en el inconsciente colectivo de la humanidad de… por sentirme excluido, genero un grupo de pertenencia tan cerrado que excluye a todo lo demás. «La raza pura». ¿A quién se le ocurre llevar adelante un proceso mundial de predominio hegemónico absoluto de la raza pura? Es a un Urano en 12. Lo auténtico, lo genuino, solamente vive en esta comunidad. Todas las demás diferencias humanas son transgresiones, son… son contaminaciones al humano, y, como todo lo contaminante y perturbador, debe ser exterminado. Es un ideal de pureza la que configura su actuación…

(Música)

…destructiva y… de exterminio… y exterminadora. Es notable… el exterminio asociado a Hitler es la sombra de un ideal de pureza.

Cómo… cómo es de importante hacer énfasis en eso que estás mencionando de los ideales de pureza, porque, en este momento que tenemos a un Plutón en Acuario, que tenemos a un Urano tan activo y que va a cambiar de signo a Géminis, también estamos embebidos en unos ideales de pureza. Y, en estas semanas que tenemos a Marte en conjunción con Urano, eh… nos consideramos los valientes guerreros que tenemos que liderar las luchas por esos ideales de pureza, eh… y… y… y, con este ejemplo, estás enmarcando, precisamente, de la historia de la humanidad, como la perfección en los ideales es supremamente antihumana y es supremamente nociva y dañina, y puede generar holocaustos, el ideal del… pureza… hablando venusina… m… que hemos… es el tema que nos ha convocado. Debe saber confrontar con la imagen que reproduce el espejo de la vincularidad. ¿Qué dicen los otros acerca de mi ideal de pureza? Si mi ideal de… de pureza excluye a otros, ¿qué me dice la mirada de esos otros excluidos en el espejo? Porque si esa mirada me conmueve y me interroga profundamente, voy a tener que morir a la identificación con mi ideal de pureza para poder dar cuenta de la mirada de otro.

Y es muy interesante que el propio Hitler nunca soportó la mirada de otro. Él nunca se vio comprometido personalmente, con sus ojos físicos, en confrontar con el cuestionamiento de… de aquel que exterminaban. Es… Quizás mi ilusión, un poco naíf, pero creo que si… si exponemos a ese fundamentalista a los ojos, a ese santo inquisidor, porque no saquemos los de Hitler, a ese santo inquisidor, de los ojos aterrados de aquel a quien estoy sometiendo a tormento, es posible que mi ideal de pureza se conmueva. Quiero creer eso. El espejo plantea una verdad que va más allá de la imagen de mí que quiero confirmar. Venus… eh… Alejandro, hay otro tema acá muy importante al ver estas dos cartas de gemelos, con posiciones muy similares generacionalmente y con un poder público igual, eh… eh… que está marcando el centro de la astrología humanista y no de la predictiva. ¿Y cuál es el centro? Que toda la astrología es un lenguaje simbólico, y lo peor que podemos hacer con la astrología es literalizarla, es decir, decir: «Esos planetas son la causa del dictador aquí en la Tierra». No, señores, esos planetas son un… que, en una persona, mostró al maestro de la… del cine y del teatro y de la gracia, y, en otra persona, mostró al autócrata visionario, radical, purista frente a unos temas, sí. No son los… los planetas no son los culpables de absolutamente nada. Es más, con astrología tenemos y necesitamos salir de causa-efecto, de la visión lineal de que las cosas son producidas por una causa, para entender los fenómenos en toda su naturaleza y no quedarnos en la búsqueda de culpabilizar de un fenómeno que está sucediendo a alguien o algo, sino de poder entender el fenómeno que sucede como un todo para encontrar respuestas simbólicas a ese fenómeno y no quedarnos buscando culpables. Entonces, no se trata de mirar en una carta natal qué genera un dictador. Eso es absurdo. El dictador lo genera el ser humano que, con las energías prestas en el ambiente, genera una situación específica, no es… no es una energía, fuera, un dios maléfico que quiere hacernos el daño. Y esas potencialidades de ambas cartas están en cada uno de nosotros, porque está compuesta por los mismos planetas y demás, y esas potencialidades también tienen un claro oscuro. Quiero decir, si atendiéramos a lo que opinaban muchas mujeres que se… que se han relacionado con Charles Chaplin, eh… quizás, eh… estaríamos en contacto con una descripción de un ser un tanto abominable, eh… ha tenido demandas de que, hoy, lo comprometerían a una situación como la de Kevin Spacey, más o menos, eh…

Eh… bueno, ni qué opinarías hoy de un varón de 54 años que se casa con una joven de 18, eh… Eh… bueno, eso… eso lo hizo Chaplin, eh… con la hija de un amigo de él, Eugene O’Neill, que nunca más… que le retiró el saludo tanto a Chaplin como a su hija, eh… Oona O’Neill, la última mujer de Charles Chaplin, tenía 18 años cuando se casó con él, a los 54, y era hija de un amigo de él, Eugene O’Neill, premio Nobel de literatura.

O sea, hay un costado, eh… e… eh… potencialmente, eh… hm… avasallante de la sensibilidad del otro y de la vulnerabilidad del otro también en… en Chaplin. Por supuesto, la sublimó en su arte, no la inscribió en un ideal de pureza y convivió, como convivimos todos, con nuestra pulsión más destructiva. O, mejor dicho, convivió, quizás, de un modo mucho más… este… notable. Y, por el lado de Hitler, ese sujeto que fue capaz de imaginar una humanidad con hegemonía absoluta de la raza aria y con el exterminio de todas las demás, que era capaz de llevar el… la insensibilidad y el poco registro del otro a ese extremo, se conmovía hasta las lágrimas con las óperas de Wagner.

Fue… Sí, pero… y… y… y fíjate, en toda esa dinámica, la única diferencia que hay es el ser humano por el que se transmite el cosmos. Y qué identidad hace ese ser humano con ese complejo de energías, y cuán tóxica, patológica y destructiva es, o cuán vital, sana y creativa es, ¿cierto? Es el filo de la navaja, es el filo de la navaja.

Alejandro, tenemos hoy 10 de julio, todo un evento astrológico en el cielo, de… de Marte llegando a tocar a Urano. Todos los planetas que son tocados por Urano son despertados. Urano, a su vez… o, mejor dicho, más bien Venus, porque es el que se mueve rápido, a su vez, está haciendo un sextil con Urano. Em… esto… Esto está mencionando un poco que es un… es un momento muy indicado para despertar en nosotros este eje de identidad por relaciones, este reflejo que vemos en nuestro espejo, esta necesidad de definir lo que queremos y de abrazar al deseo y a los caprichos que salen de nuestro corazón, porque, a veces, esos… esos caprichos y esos deseos son los que nos abren las puertas del destino y… y las puertas de unos valores que no nos alcanzamos a imaginar que… con los que contamos, tanto el valor de arrancar como el valor de ser nosotros mismos. Entonces, esta charla, en esta fecha, me parece muy especial, querido Alejandro, porque es una invitación a nuestros oyentes y a nosotros mismos de poner más en conciencia, en evidencia, a Venus y a Marte, a esa identidad totalmente, a honrar… e honrar nuestras relaciones, no como algo que tenemos nosotros, sino algo que somos. En nuestras relaciones se revela lo que somos. «No tengo una pareja, no tengo… eh… soy el encuentro con la persona amada. En el encuentro con la persona amada se revela lo que soy». No es «tengo», no… no es que tengo a alguien a quien amo o que me ama, eh… soy mi pareja, soy mis relaciones. Esa… el reflejo… Y mira cómo también, a nivel familiar y en los adolescentes, como los padres critican los amigos de mis hijos, por ejemplo, que no están tan bien, y… y resulta que no se dan cuenta que, a través de las relaciones que tienen sus hijos, están reconociendo a su hijo, no como ese bebé y ese niño que tenían en su vientre materno, sino como un individuo separado, con deseos y necesidades propias. Y ahí es donde parte el respeto de los padres para entender la nueva individualidad que llega a la casa, ¿no?, y que no es lo que imaginé o deseé que fuera, sino que es lo que es.

Como mis propias relaciones. Observa como… como yo mismo… como yo mismo, sí, eh… yo me puedo quedar en la crítica de lo que quisiera que fuera mi pareja o que quisiera que fueran mis hijos, y, en la idealización, castrando y frustrando lo que realmente son. Y, en lugar, Venus y Marte lo que me invitan es a la apreciación y al reconocimiento que, a través de mi pareja, soy mi pareja, y, a través de mis hijos, o de mis relaciones con amigos y con mi entorno, soy eso mismo, y es mi definición, mi identidad.

Exactamente, exactamente. Tan simple como eso. Bellísimo encuentro, querido Alejandro. Bueno, sí, un placer, un… un placer. Bueno, espero que… que haya satisfecho a… a las amigas y los amigos que han compartido, sin duda alguna, este chat. Está lleno de… de comentarios que ya me voy a poner a leer debajo del video. Sus comentarios son siempre bienvenidos, los leo todos y… y estaré muy atento a la recepción de… de sus… del espejo.

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