Conferencia: El sol. Simbolo del Héroe que rompe las maldiciones familiares

Ser nosotros mismos nos causa ser exiliados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exiliarnos de nosotros mismos.” -Libro “Mujeres que corren con los lobos”, Clarissa Pinkola-

Conferencia dictada el 20 de Abril de 2009 por Internet, asistieron mas de 250 personas de varias partes del mundo. Aunque fue la primera vez que utilizaba esta tecnología nos fue bien.

El tema tratado es: “El sol. Símbolo del Héroe que rompe las maldiciones familiares”,charla de astrología, abordamos mitológicamente el tema del sol y cómo contactándolo en nuestra vida nos ayuda a salir de ciclos ancestrales de sufrimiento.

El sol. Simbolo del Héroe que rompe las maldiciones familiares from Juan Carlos Gomez on Vimeo.

La presentación en Power Point es:

La mitología y el autoconocimiento

La mitología relata unas historias que son parámetros emocionales y mentales del ser humano.

Cada dios, héroe, víctima y salvador están en nosotros activos, a manera de molde en nuestras emociones, pensamientos y acciones.

Cuando los vemos activos en nuestras vidas nos damos cuenta que ese problema irresoluto ya existía mucho antes de que naciéramos y como tal también existe su solución y su aprendizaje implícito en el mito.

Este Blog es una invitación a encontrar cómo los mitos y los cuentos de hadas están activos en nosotros, para aprender a leer entre líneas los misterios de la vida y así expresar en nuestras rutinas diarias las verdades sublimes.

Bienvenidos

Reconocer la sombra y darle el puesto que se merece en nuestra vida

La sombra son todos aquellos principios vitales que no queremos tenerlos en nuestra vida porque nos parecen amorales, o indignos o los sentimos amenazantes a la seguridad.

Pero son arquetipos vivos que necesitan expresión, si no se los toma en cuenta salen en forma de compulsión o de enfermedad.

En este video se muestra en forma poetica (por Ruben Darío, poeta Nicaragüense) como Frasncisco de Asis enseñó a los aldeanos a lidiar con su sombra lobo, un principio activo y dinámico que no quería ser asumido y se desvocó para atacar desde la oscuridad de forma compulsiva.

La historia completa del lobo y Francisco de Asis, la encuentra debajo del video.

En el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía aterrorizados a todos los habitantes, porque muchas veces se acercaba a la ciudad. Todos iban armados cuando salían de la ciudad, como si fueran a la guerra; y aun así, quien topaba con él estando solo no podía defenderse. Era tal el terror, que nadie se aventuraba a salir de la ciudad.

San Francisco, movido a compasión de la gente del pueblo, quiso salir a enfrentarse con el lobo, desatendiendo los consejos de los habitantes, que querían a todo trance disuadirle. Y, haciendo la señal de la cruz, salió fuera del pueblo con sus compañeros, puesta en Dios toda su confianza. Como los compañeros vacilaran en seguir adelante, San Francisco se encaminó resueltamente hacia el lugar donde estaba el lobo. Cuando he aquí que, a la vista de muchos de los habitantes, que habían seguido en gran número para ver este milagro, el lobo avanzó al encuentro de San Francisco con la boca abierta; acercándose a él, San Francisco le hizo la señal de la cruz, lo llamó a sí y le dijo:

— ¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie.

¡Cosa admirable! Apenas trazó la cruz San Francisco, el terrible lobo cerró la boca, dejó de correr y, obedeciendo la orden, se acercó mansamente, como un cordero, y se echó a los pies de San Francisco. Entonces, San Francisco le habló en estos términos:

— Hermano lobo, tú estás haciendo daño en esta comarca, has causado grandísimos males maltratando y matando las criaturas de Dios sin su permiso; y no te has contentado con matar y devorar las bestias, sino que has tenido el atrevimiento de dar muerte y causar daño a los hombres, hechos a imagen de Dios. Por todo ello has merecido la horca como ladrón y homicida malvado. Toda la gente grita y murmura contra ti y toda la ciudad es enemiga tuya. Pero yo quiero, hermano lobo, hacer las paces entre ti y ellos, de manera que tú no les ofendas en adelante, y ellos te perdonen toda ofensa pasada, y dejen de perseguirte hombres y perros.

Ante estas palabras, el lobo, con el movimiento del cuerpo, de la cola y de las orejas y bajando la cabeza, manifestaba aceptar y querer cumplir lo que decía San Francisco. Díjole entonces San Francisco:

— Hermano lobo, puesto que estás de acuerdo en sellar y mantener esta paz, yo te prometo hacer que la gente de la ciudad te proporcione continuamente lo que necesitas mientras vivas, de modo que no pases ya hambre; porque sé muy bien que por hambre has hecho el mal que has hecho. Pero, una vez que yo te haya conseguido este favor, quiero, hermano lobo, que tú me prometas que no harás daño ya a ningún hombre del mundo y a ningún animal. ¿Me lo prometes?

El lobo, inclinando la cabeza, dio a entender claramente que lo prometía. San Francisco le dijo:

— Hermano lobo, quiero que me des fe de esta promesa, para que yo pueda fiarme de ti plenamente.

Tendióle San Francisco la mano para recibir la fe, y el lobo levantó la pata delantera y la puso mansamente sobre la mano de San Francisco, dándole la señal de fe que le pedía. Luego le dijo San Francisco:

— Hermano lobo, te mando, en nombre de Jesucristo, que vengas ahora conmigo sin temor alguno; vamos a concluir esta paz en el nombre de Dios.

El lobo, obediente, marchó con él como manso cordero, en medio del asombro de los habitantes. Corrió rápidamente la noticia por toda la ciudad; y todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fueron acudiendo a la plaza para ver el lobo con San Francisco. Cuando todo el pueblo se hubo reunido, San Francisco se levantó y les predicó, diciéndoles, entre otras cosas, cómo Dios permite tales calamidades por causa de los pecados; y que es mucho más de temer el fuego del infierno, que ha de durar eternamente para los condenados, que no la ferocidad de un lobo, que sólo puede matar el cuerpo; y si la boca de un pequeño animal infunde tanto miedo y terror a tanta gente, cuánto más de temer no será la boca del infierno.

— Volveos, pues, a Dios, carísimos, y haced penitencia de vuestros pecados, y Dios os librará del lobo al presente y del fuego infernal en el futuro.

Terminado el sermón, dijo San Francisco:

— Escuchad, hermanos míos: el hermano lobo, que está aquí ante vosotros, me ha prometido y dado su fe de hacer paces con vosotros y de no dañaros en adelante en cosa alguna si vosotros os comprometéis a darle cada día lo que necesita. Yo salgo fiador por él de que cumplirá fielmente por su parte el acuerdo de paz.

Entonces, todo el pueblo, a una voz, prometió alimentarlo continuamente. Y San Francisco dijo al lobo delante de todos:

— Y tú, hermano lobo, ¿me prometes cumplir para con ellos el acuerdo de paz, es decir, que no harás daño ni a los hombres, ni a los animales, ni a criatura alguna? El lobo se arrodilló y bajó la cabeza, manifestando con gestos mansos del cuerpo, de la cola y de las orejas, en la forma que podía, su voluntad de cumplir todas las condiciones del acuerdo.

Añadió San Francisco:

— Hermano lobo, quiero que así como me has dado fe de esta promesa fuera de las puertas de la ciudad, vuelvas ahora a darme fe delante de todo el pueblo de que yo no quedaré engañado en la palabra que he dado en nombre tuyo. Entonces, el lobo, alzando la pata derecha, la puso en la mano de San Francisco. Este acto y los otros que se han referido produjeron tanta admiración y alegría en todo el pueblo, así por la devoción del Santo como por la novedad del milagro y por la paz con el lobo, que todos comenzaron a clamar al cielo, alabando y bendiciendo a Dios por haberles enviado a San Francisco, el cual, por sus méritos, los había librado de la boca de la bestia feroz.

El lobo siguió viviendo dos años en Gubbio; entraba mansamente en las casas de puerta en puerta, sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. La gente lo alimentaba cortésmente, y, aunque iba así por la ciudad y por las casas, nunca le ladraban los perros. Por fin, al cabo de dos años, el hermano lobo murió de viejo; los habitantes lo sintieron mucho, ya que, al verlo andar tan manso por la ciudad, les traía a la memoria la virtud y la santidad de San Francisco.

EL SOL. El dios griego Apolo (nombre original Apollon el dios sol),

El SOL EL SIMBOLO DE LA AUTOEXPRESIÓN.

Para comprender mejor, hay que unir la razón con el corazón, algo que los antiguos lograban con los mitos.
Cuando escuchamos una historia o un cuento, o vemos una película, una parte de nosotros se empieza a identificar con las figuras que allí aparecen, esta identificación nos hace sentir y pensar cómo fue aquella historia desde adentro, evocándonos recuerdos, pensamientos , sensaciones e intuiciones.

Mirar cada planeta con los mitos, nos ayudará a conectarnos con su verdadera esencia y no con términos mentales y memorizados que terminan siendo inanimados.

Mito de Apolo: Como dios griego Apollon o también llamado “el caballero del Olimpo” era el mas agraciado de los dioses, se representa en muchas esculturas con una figura muy bien formada.

Sus orígenes son mas antiguos que Grecia, puede remontarse mas o menos a los siglos VII y V antes de Cristo, se le asociaba con:
-El sol (era el que transportaba al sol en su carroza de oriente a occidente)
-El don de la profecía
-La curación
-La ruptura de las maldiciones familiares
-La inspiración artística (especialmente la música y la poesía)

Se le adoraba porque era el que lograba encender la luz interior.

Él no era el sol, el transportaba al sol, porque los antiguos consideraban que el sol físico era lejano e intocable, pues era la vida misma, imposible de alcanzar o de comprender en su totalidad.

Descripción: Identificarnos con Apolo es poder construir una carroza donde transportemos de una manera segura nuestro sol personal, un contenedor donde esté nuestro yo.

Un contenedor o una carroza no es otra cosa que un artefacto que sirve para recepcionar el sol y transportarlo de una manera segura, son las defensas y las virtudes que hacen que la voluntad propia pueda movilizarse a sus objetivos, por ejemplo si tenemos la idea solar de escribir un libro, pero no tenemos lenguaje, ni sabemos tipiar en un teclado, ni sabemos escribir a mano, por mas ideas buenas no podemos hacerlo, en este ejemplo el contenedor es el lenguaje, las ideas son el sol.

Encender la luz interior es encontrar la sabiduría interna que poco a poco nos abre la conciencia.

Mito: Uno de sus dones más importantes era el de “Asesino de la oscuridad y el que rompe las maldiciones familiares” y el era el patrono de los atormentados por la culpa.
Sus batallas con entidades del submundo como Pitón (la serpiente gigante) y las terribles Furias le dieron el titulo de campeón que vence las fuerzas del destino y las compulsiones ancestrales y claro… lo mejor, aunque venció esas fuerzas, las incorporó en su culto.

Por ejemplo Pitón se convierte en uno de sus símbolos como la serpiente y en la figura de la Pitonisa que era la sacerdotisa del oráculo de Delfos que se comunicaba con los dioses.

También eran veneradas bajo otro símbolo que estaba en su templo, una piedra llamada “Onfalos” (la piedra ombligo), que representaba el centro de la tierra, el lugar donde se manifiesta la luz del sol.

En algunas monedas encontradas en el templo de Delfos de Apolo se puede ver la imagen del ónfalos, esquematizada y representada por un punto en el centro de un círculo.
Descripción: Las representaciones en las monedas muestran la imagen que utilizamos en astrología del sol (un circulo con un punto en el centro)
El sol en astrología representa el centro de la conciencia personal, donde sentimos que somos poseedores de un destino particular, distinto y único, aparte de la familia, la tradición o el contexto social.

Las maldiciones familiares griegas hacen referencia a los conflictos no asumidos que pasan de generación en generación y que pueden expresarse en un integrante de la familia que en psicología se le denomina el paciente identificado o en la jerga común “el chivo expiatorio”, es aquella persona que tiene la sensibilidad suficiente para asumir la pesada carga que nadie en la familia a querido ver.

A veces son potencialidades que ninguno (padre madre, abuelos, vis abuelos, etc) ha podido por miedo o por falta de herramientas expresar. En otras ocasiones son emociones no aptas para una tradición moral o espiritual.

Puede expresarse como enfermedades congénitas físicas o psicológicas, por ejemplo drogadicción, alcoholismo, cáncer congénito, compulsiones con la comida, conductas autodestructivas, etc.

Como verán es muy difícil enfrentarse con estos dragones sin buscar en las profundidades de la oscuridad interior y familiar sus causas, proceso largo y arduo que necesita la luz solar de la conciencia para encontrarle coherencia.

Por lo tanto Apolo como vencedor de Piton y de las Furias, nos muestra la clave para resolver estos problemas. En la oscuridad nada crece ni se desvanece, es necesaria la luz solar para que surja el dragón y poder confrontarlo.

Apolónico entonces son todas las terapias que buscan iluminar los conflictos oscurecidos por el tiempo y la negación, donde nos hemos prostituido por la comodidad de no enfrentarnos con lo terrible.

El sol activo en nuestras vidas hace que se integren en la consciencia las entidades presentes en nuestro inframundo personal y familiar para darles como en el Templo Delfos de Apolo un lugar apropiado a cada una (hacer de nuestras furias un Onfalos y de nuestras serpientes un símbolo de iniciación y unas Pitonisas).

Por el sol, los planetas giran en sus órbitas, en el pasado se decía que gracias al dios Apolo, por su razón se lograban conciliar todos los plantas para que giraran a su alrededor.

Esto nos muestra que una carta natal debe ser leída en base al sol, pues es el centro de la conciencia y es el que concilia los aspectos planetarios y les permite manifestarse y ser herramientas para el yo, de lo contrario, somos presas de los planetas y de los conflictos de nuestros dioses internos y claro, de nuestra herencia familiar con sus tareas no realizadas.

Bibliografía:
-Liz Greene Revista Apollon
-Wikipedia con sus definiciones de los mitos Apolo, Onfalos, Templo de Delfos